a) Síntesis conceptual

Esquema genérico.

Genéricamente, el proceso de intimaciones se segmenta en tres fases o componentes, a saber:

  1. Lote de intimaciones.
  2. Etapas de intimaciones.
  3. Intimaciones propiamente dichas.

En ese orden, cada componente incluye una o múltiples instancias del siguiente nivel.

Ejemplo:

  • Lote A (generado sobre Inmuebles Urbanos).
    • Etapa I.
      • Intimación 1
      • Intimación 2
      • Intimación 3
      • Intimación n
    • Etapa II.
      • Intimación 1
      • Intimación 2
      • Intimación n
    • Etapa n.
  • Lote B (generado sobre Inmuebles Rurales).
    • Etapa I.
      • Intimación 1
      • Intimación 2
      • Intimación 3
      • Intimación n
    • Etapa n.

Conceptos.

Lote.

El lote es el conjunto de parámetros sobre los que se configura la intimación.

El criterio de inclusión se basa en ese conjunto de parámetros, mediante el cual se efectúa la selección de recibos.

En primer lugar, se limita el tipo de bien imponible sobre el que se efectuará el proceso. (Comercios, Inmuebles Urbanos, Vehículos, etc.).

En segundo lugar, se definen restricciones adicionales que condicionan cuales recibos del bien imponible serán incluidos.

Entre ellos cabe destacar:

  • Tipo de recibos (Originales, Generados por convenio, o ambos)
  • Rango de fechas de vencimiento a incluir.
  • Rango de cantidad de recibos impagos.
  • Sumatoria de importe total (Rango desde/hasta).
  • Inclusión de recibos cuyo importe se encuentre en un determinado rango de importes.

Etapas.

Son las diferentes instancias de intimación, las que se van efectuando sobre un lote específico.

Cada una se va consumando sobre el remanente impago de las etapas anteriores.

En general, en ese progreso, se va incrementando la presión sobre el contribuyente; pudiéndose llegar al título ejecutorio.

Intimaciones.

Son comunicaciones a los contribuyentes; con las que se intenta disuadirlos para el pago de la deuda.

Pueden efectuarse por diferentes medios; tales como:

  • Entrega de nota impresa.
  • Comunicación verbal (telefónica).
  • Correo electrónico.

Por último, conviene resaltar que, cada intimación, incluye uno o varios recibos impagos.